Es curioso, les damos miedo... pero al final nos quieren. Suele tratarse de pacientes y familias acostumbrados a otro tipo de trato. Al que están habituados en la sanidad nuestra de cada día.
Un ejemplo: familia de un enfermo (muy) terminal; nos recibieron con un "cuando la enfermera nos dijo que ingresabamos en la planta de paliativos y no en la de curarse... nos asustamos"
Aunque se definian a sí mismos como "de pocas palabras", el sentarse alrededor de una mesa redonda (nos costó 2 días conseguirlo!) obra milagros, abre no solo boca, sino corazones antes callados. Y es entonces cuando surgen los milagros. Y además, quisieron quedarse con nosotros, nos eligieron!
Y es que, a pesar de todo... nos quieren. Mucha culpa de ello la tiene esa mesa redonda, esa otra forma de acercamiento.
Sabemos que la nuestra es una labor de guerrillas, de distancias cortas... muchas veces ingrata. Pero a pesar de esto, yo sí que quiero seguir trabajando para que todas las mesas cuadradas de nuestra sanidad, se vuelvan redondas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario